Actualmente el
aborto en Ecuador es ilegal salvo en caso de amenaza a la vida o salud de la mujer, o si el embarazo sea el resultado de la
violación de una mujer disminuida psíquica o demente. La pena para una mujer que tiene un aborto es de uno a cinco años de prisión y la pena para un médico u otra personas que realiza el procedimiento es de dos a cinco años.
El año pasado, bajo el lema "aborto seguro" o "aborto: más información, menos riesgos", organizaciones civiles, feministas y profeministas, exigieron a través de diversos medios, la legalización del aborto en su país. Y no es para menos, pues estudios preeliminares han postulado que cerca del 33% de las mujeres ecuatorianas han experimentado algún tipo de aborto y se estima que 95,000 abortos se practican anualmente, sin embargo sólo se registran 200 con curso legal, pues como en la mayoría de los países, el aborto sólo está permitido cuando la vida de la madre está en peligro, ha concebido como resultado de una violación o el feto presenta malformaciones congénitas. Estas organizaciones civiles han presentando una gran batalla ante grupos conservadores y una constitución en donde se tiene estipulado que los individuos existen a partir del momento del momento de su concepción.